Páginas amigas

domingo, 12 de febrero de 2012

EL FANTASMA DEL AMOR.


SERÉ FELIZ EL DÍA QUE ME SIENTA GANADOR ANTE ELLA…..
EL FANTASMA DEL AMOR, QUE EN SU REALIDAD Y ALMA ESTÁ EMPAQUETADO EN EGOISMO.



El día 14 de Febrero, como todos los 14 de  febrero es San Valentín, maravilloso día para unos que esperan con ilusión y los ojos llenos de amor, triste y pésimo día para otros que tratan de saltárselo como si mejor no existiera, bien porque no están enamorados ni pretenden estarlo (normalmente detrás de esto hay una historia dura detrás), y los enamorados no correspondidos, quizás para ellos sea un día aún más fatídico, porque quien no ha esperado de una u otra forma que este día, la persona que amamos nos llame, nos mande un regalo o nos llene el corazón con un TE QUIERO, si si si, es un día que según algunos inventó el Corte Ingles, pero que más da, todos queremos ser amado por la persona que amamos, todos queremos tener el alma repleto y lleno de esperanza, de ilusión, ¿que sería de este mundo sin amor? El amor es el impulso del mundo, y si no tenemos este impulso en la vida, nos volvemos tristes,  solitarios, pesimistas y faltos de inteligencia emocional, desubicados en nuestras propias vidas.

San Valentín, parece ser que fue un médico romano,  que creía en el amor, aunque al no lo creían muy valido para la labor que se autoencomendo, el emperador de aquella época prohibió el matrimonio católico a los soldados por  considerarlo incompatible con el trabajo militar, y San Valentín contra toda norma, seguramente por su fe en el amor, los casaba y como no, le costo la vida, murió decapitado, por ordenes del emperador.  Mal final para el  Santo que da nombre al día de los enamorados, aunque la labor que hizo tiene dos cosas maravillosas, con las que deberíamos convivir cada día, FE Y AMOR y nada nada de egoísmo.

EL Amor, esa gran palabra que nos llena la vida, y que tantas veces no la quita, y tantas veces confundido con el egoísmo y la posesión,  y la pena es esa precisamente, que en muchas ocasiones perdemos parte de nuestra vida en un amor perdido, nunca correspondido, falto de realidad o fugaz. Ese amor que entra por primera vez en nuestro corazón con tanta fuerza que nos hace ser otra persona, nos cambia la percepción de la realidad y nos vuelve bufones o emperadores,  reyes o mendigos, esclavos o señores, fuera de todo si, con la única esperanza de que amanezca pronto cada día para volver a verlo, y lo que es mejor aún, amanecer cada día con esa persona en nuestros brazos, y la verdad es que cuando esto ocurre uno siente que no puede pedirle más a la vida, todo tiene distinto color y el día será fantástico,  y si no es así la sonrisa de quien amamos nos consolará hasta el infinito.
Desgraciadamente muchas veces nos convertimos en bufones esclavizados mendigando el amor de quien aún no miró hacia nosotros y comienza la tortura,  excepto los amaneceres ya que seguramente es el único momento del día donde aún tenemos la esperanza de que pasemos a ser el Rey de la vida de la persona que amamos, hasta que llega la noche, y después de haberlo intentado todo, ni siquiera nos llevamos la satisfacción del “a lo mejor”, y emprendemos una lucha por conseguir al menos de esa persona su amistad, trato  engañoso con nosotros mismos, que vendemos nuestra alma por unas migajas de cariño, que jamás serán suficientes, porque lo que deseamos es sentirnos dentro de esa persona, no como un elemento decorativo más de su vida, que ni siquiera es valorado, porque al estar tan por esa persona nos rendimos tanto a sus pies, que ni siquiera enfrentamos esa relación como una realidad.

Un amigo hoy me preguntaba: ¿y crees que si le digo lo que pienso, o cuando me hace daño se lo reclamo, la perderé?

Mi respuesta fue clara:

Por supuesto,  que no la perderás, para que quieres una persona a la que siempre le tienes que decir que si a todo para mantener una irrealidad basada en el aprovechamiento, en un falso cariño, que además aburre, porque no puedes decir a todo que SI, porque simplemente eso no puede ser, porque si se hace eso lo que actúa no es la persona, es un robot falto de toda sensibilidad que se deja vapulear, y que al final por puro aburrimiento a no tener alguien con esencia, lo dejaría a un lado, como si fuera exclusivamente un perrito que nos hace compañía.


Así, que hasta al amor  hay que enfrentarlo y hacerlo una realidad, no un sueño falto de toda perspectiva humana, donde somos capaces de cambiar lo que somos, sin darnos cuenta que al hacer ese cambio, jamás  jamás la persona nos conocerá de verdad, por lo cual tampoco podrá enamorarse de nosotros, ni valorarnos más que a un electrodoméstico que nos ayuda a ciertas cosas de la vida, nos hace un servicio y cuando se estropea pues nada, otro nuevo.


Y si después de mostrarnos como somos y tratar de compartir y moderar para estar al mismo nivel, también perdemos, será que la otra persona es tan egoísta, egocéntrica y carente de sentimientos, que casi mejor así, nos toca aceptar que no era lo que creímos y desintoxicarnos de algo que por mucho que enganche no beneficia a nuestro corazón, y todo pasa, el tiempo nos resitua, y nos vuelve a abrir los ojos, pero claro esto es para mujeres y hombres valientes que no se empeñan en caprichos de vida,  con un acento egoísta que tira para atrás, y que casi siempre cuando es así, solo buscamos el sabor de sentirnos ganadores pero no del auténtico amor.

El amor a los demás es importante, el amor a la persona que amamos aún más, pero el amor por nosotros mismos es básico, sino todo fracasa, si no sabemos mostrarnos como somos, con el talento de cambiar lo que hace o nos hace daño, con la valentía de enfrentar la realidad poniendo nuestros valores por delante, se acabó será un fracaso, pero si se fracasa y en un montón de tiempo nos encerramos en el cubículo de la frustración volveremos a equivocarnos y a perdernos en la oscuridad de la obsesión, y para salir de eso no hay más que enfrentar el fracaso, levantar el teléfono y hablar con aquel al que amamos, y empezar a asentar unas bases forjadas en la verdadera persona, al menos así, sabrá quien somos, sabrá que queremos, y lo que podemos ofrecer, y finalmente quizás se pueda descubrir una nueva esencia, quizás amistad, quizás amor, o quizás desamor, pero lo seguro es que nos quedaremos con el veneno de haber mostrado lo que no somos, no haber conseguido nada y encima no ser valorados ni siquiera conseguir un miligramo de amistad, porque al final, todo está enredado en un egoísmo, y eso no es amor, ni de por quién no amo, ni de quién dice que ama, pero solo busca de cualquier manera conseguir lo que desea sin ninguna añadidura más.

Ahora sí, para todos aquellos que celebren este día con sus parejas, con un amor autentico, o una amistad verdadera,  les ofrezco este pequeño ritual para reforzar la maravillosa energía del amor, y hacer de seda el lazo que os une.


RITUAL PARA ACENTUAR LA PASIÓN Y LA HONESTIDAD ENTRE UNA PAREJA:


INGREDIENTES:

Dos manzanas rojas.

Una vela rosa, otra roja y otra blanca

Miel

Canela

Aceite de almendras dulces

Un papel pergamino

Pétalos de rosas rosas.

Un platito redondo

Y un par de detallitos iguales ( dos anillos, dos llaveros, dos monedas etc..)


CEREMONIA:

En el platito  pondremos  las dos manzanas y en el medio de las dos manzanas  las tres velas, untadas con el aceite de almendras dulces.  Por encima de las manzanas ponemos un poquito de miel. En el papel pergamino escribimos aquello que deseamos que mejore con nuestra pareja le espolvoreamos la canela y lo ponemos debajo de las manzanas. Al lado del plato en una cajita roja o rosa ponemos los dos detalles, y encendemos justo antes de comenzar la cena las tres velitas. Sería importante que este pequeño ritual presida la mesa de la cena, este ritual lo podemos hacer en San Valentín o cualquier otro día que cenemos con nuestra pareja.

Al finalizar la cena le entregaremos uno de los detalles y el otro no lo quedaremos con nosotros, como símbolo de entrega real, a el cambio necesario para que todo vaya mejor y el amor aún se vea más fortalecido.

Los restos del ritual los podemos enterrar al día siguiente en un lugar con flores sin espinas.

Feliz San Valentín.